Sobre la obra

Presentación

Comencé a trabajar en La fiesta de Orfeo en enero de 2008, y tras pasar por diversas etapas, tecleé sus últimas líneas a finales de mayo de 2009. La novela surgió con un curioso cruce entre mi pasión por el género detectiveco y mi debilidad por el cine de terror de la productora inglesa Hammer Films.

Durante un viaje a Londres en el otoño de 2007, ambas circunstancias se me presentaron como idóneas para servir de cuerpo narrativo a un argumento que, algo ambiguo, traía en la mente desde tiempo atrás. Me planteé dar un giro radical tras mis libros anteriores y escribir una historia que Terence Fisher no se hubiese resistido a dirigir; por supuesto, con Peter Cushing y Christopher Lee como protagonistas. Una novela de intriga y misterio no sólo ambientada en los años del rodaje del primer clásico de terror, sino haciendo gala del inequívoco estilo de aquellas películas.

Aunque advierto a los puristas que no es Hammer todo lo que reluce, pues ya metidos en faena, no fui capaz de resistirme a que mi devoción por John Carpenter y su deliciosos proyectos de serie B tomase partido a la hora de salpimentar el final de la historia.

A lo largo de aquellos meses de trabajo experimenté como en ocasiones anteriores la magia de la creación literaria, y cómo los personajes iban cobrando vida poco a poco, cómo los ambientes y escenarios iban tornándose para mí tan reales como la habitación en la que escribía sobre ellos. En definitiva, suspiraba satisfecho porque estaba disfrutando tanto al escribir La fiesta de Orfeo como si volviese a ver por primera vez en la gran pantalla Drácula, La Gorgona, Frankenstein creó a la mujer o La novia del Diablo.

Poco a poco, con algo de trabajo, mucha ilusión, y la ayuda imprescindible de un buen puñado de amigos u colegas, logré culminar este ingenuo monstruo de Frankenstein, zurcido a partir de pedazos de nostalgia, hilo literario y descargas de cinefilia.

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Sinopsis (provisional)

Inglaterra, 1956. El gobierno británico está desconcertado ante los horribles crímenes que han diezmado toda una aldea de la frontera escocesa. El caso es puesto en manos del inspector de Scotland Yard Andrew Carmichael, especializado en sucesos extraños, y de su compañero, el detective Harry Logan.

Al mismo tiempo, una modesta compañía cinematográfica, Hammer Films, se ha propuesto volver a poner de moda el cine de terror con una innovadora y truculenta adaptación de Frankenstein. Para ello, sus responsables contratan al actor televisivo Peter Cushing y le proponen para preparar su papel que recurra a diversos especialistas con los que profundizar en las raíces del miedo humano.

Ambas investigaciones coinciden en la búsqueda de La fête du Monsieur Orphée, un misterioso rollo de película de la época del cine mudo que parece ir dejando un rastro de destrucción y tragedia tras él.

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Portada

La fiesta de Orfeo

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