Los personajes

Al escribir, uno puede partir de la nada para, echando mano a la imaginación, crear los más variopintos personajes, mundos y situaciones. Otra opción es recurrir a lugares visitados, a gente que conocemos, para perfilar a partir de ellos nuestro universo literario. En el caso de esta novela aposté desde un principio por la segunda opción, pues en mi ánimo estuvo siempre perfilar una obra de evidente poso cinematográfico. Para eso, he recurrido a todo tipo de referencias, recuerdos y guiños, sin caer nunca, claro está, en la copia, plagio o vulgar “vuelco” de otra creación, pues resulta esto, además de poco elegante, terriblemente aburrido.

En el caso de los personajes, quise dotar a cada uno de un alma cinematográfica específica, y así, aunque todos ellos tienen características particulares, en todos los casos tuve en mente desde el principio a uno o varios actores cuyos rasgos, gestos o temperamentos me resultaban en cierto modo inspiradores para dotar de vida al personaje.

Sirvan estas notas de historial creativo de los dramatis personae de La fiesta de Orfeo.

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PERSONAJES PRINCIPALES

Peter Cushing

Popular actor de cine, teatro y televisión que acabó convirtiéndose en uno de los reyes del cine de terror británico. Junto a Christopher Lee, protagonizó una segundad edad de oro del género entre las décadas de los cincuenta y los setenta, como ya habían hecho en los treinta Boris Karloff y Peter Cushing. Aunque dio vida a todo tipo de personajes, son sin duda tres sus encarnaciones más memorables: el barón Víctor Frankenstein, el cazavampiros Abraham Van Helsing y el detective Sherlock Holmes.

Al contrario de como solía aparecer en la gran pantalla, en su vida privada era un hombre entrañable y cariñoso, perdidamente enamorado de su esposa, Helen, por la que profesaba verdadera devoción.

En la novela encontramos a Peter cuando era uno de los actores más populares de Inglaterra gracias a sus trabajos teatrales y especialmente para la televisión, como su laureada interpretación en la vesión de 1984 para la BBC. Estaba tan presente en el medio que un cómico de la época creó un chiste a su costa: “¿Qué pondrán esta noche en la televisión?”, pregunta una esposa. “Sea lo que sea, saldrá Peter Cushing”, responde el marido.

Peter Cushing

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Andrew Carmichael

Inspector de Scotland Yard con singulares dotes de observación y deducción, así como avivado gusto por los buenos licores. Buena parte de su formación física e intelectual la obtuvo por exigencia de su trabajo para la Inteligencia Naval durante la Segunda Guerra Mundial y para  el MI5 en los años posteriores. A pesar de lo refinado de sus gustos y de su aspecto pulcro y detallista, desdeña los protocolos y las rancias formalidades, y no duda en esgrimir su sarcasmo desafiante cuando la ocasión así lo reclama.

Sus colegas manejan todo tipo de rumores y especulaciones sobre su pasado, aunque sólo esos pocos que pueden considerarse sus amigos conocen parte de su historia. En cualquier caso, sus experiencias pasadas le llevan a afrontar sin pudor alguno los casos más estrambóticos y singulares.

Este personaje es el más “frankensteiniano” de todos, pues para crearlo eché mano de más referentes que en ningún otro caso como base para el Carmichael definitivo.  Tiene algo del estoicismo de Laurence Olivier,  del refinamiento de David Niven y de la insolencia de Michael Caine.  Añadí otros muchos condimentos a la coctelera y agité al ritmo de las bandas sonoras de James Bernard y algo de Philip Glass. El resultado fue tan satisfactorio que de ser un personaje secundario, el buen inspector acabó aupándose poco a poco hasta el punto de obligarme a cambiar buena parte del planteamiento inicial de la obra.

No podría estarle más agradecido.

Andrew Carmichael

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Harry Logan

Es un joven detective de Scotland Yard convertido en compañero de fatigas del inspector Carmichael, a quien respeta y admira. Tal vez sea el agente del cuerpo a quien más intrigan los resquicios de la biografía del inspector a los que aún no ha tenido acceso, y espera pacientemente poder descubrirlos mientras aprende a su lado que la observación atenta y paciente de todos los detalles de un caso conducen sin excepción a la satisfactoria resolución del mismo.

Carmichael y Logan mantienen la habitual relación paternal maestro-aprendiz, con ciertas dosis de ingenuidad, inquietud y devoción por parte del segundo. Entre el “reparto” revisado, opté al final por Charles Edwards, quien daba vida a un joven Arthur Conan Doyle en la serie -fantástica, por cierto-, Los misterios del auténtico Sherlock Holmes. En determinadas ocasiones también tuve presente al sargento George Godley que interpretaba Lewis Collins en el excelente telefilme Jack El Destripador, de 1988.

Tal vez, dada la admiración mutua que Harry y yo compartimos por el inspector Carmichael, sea éste el personaje con el que me introduje en el universo de la novela, volcando en él todo ese espíritu de ansias de aventuras que uno conserva -quién sabe por cuánto tiempo- de los años de adolescencia entre Verne, Doyle, Salgari y tantos otros.

Collins-edwards copiar

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Profesor Arthur Aberline

Doctor en Historia, Antropología y Psicología, da clases en Oxford y es asesor del Museo Británico. Pasó su juventud entre libros y viajes por todo el mundo desarrollando su placer por la arqueología y el estudio de los grandes mitos de la humanidad.  Eso era cuando aún llevaba alzacuellos.

Es amigo del inspector Carmichael desde que años atrás lo ayudase en la resolución de un caso, y comparte con él el placer por desafiar la hipocresía de los pusilánimes. En su despacho del Museo Británico guarda una botella de coñac Napoleón tras un ejemplar comentado del Apocalipsis de San Juan.

Éste personaje fue el que se perfiló en mi mente con más claridad. Si bien aliñado con innumerables detalles de factura propia, el físico y muchos de los tics del profesor son reflejo de la encarnación que hiciera Sean Connery del profesor Henry Jones en Indiana Jones y la última cruzada.

Profesor Aberline

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Marianne Pearson

Ayudante impuesta por el Museo Británico al professor Aberline para tratar de tener controlado al irascible erudito. Es una joven atractiva y decidida, capaz de hacer tartamudear a Peter Cushing con un liviano cruce de miradas.

Creo que es uno de los pocos personajes de la novela para el que no recurrí a ningún referente. Lo dejé todo a mi imaginación y algunas curiosas webs sobre la moda femenina británica de los años cincuenta. Y debo reconocer que fue de lo más gratificante trabajar con la señorita Pearson a lo largo de todo el proceso creativo.

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Reverendo Alexander Saxton

Recorrió medio mundo durnate la Primera Guerra Mundial junto a Arthur Aberline, cuando no eran más que dos jóvenes sacerdotes alistados con la voluntad de ayudar a las desdichadas almas de los combatientes y, de paso, descubrir los misterios del pasado.

Este personaje surgió cuando ya estaba metido en la redacción del primer borrador, y aunque sólo aparece brevemente, su papel en la novela es tan crucial que me vi obligado a dedicarle un capítulo exclusivo cuando ya había dado por terminado el trabajo. El pobre se lo merecía.

El referente más claro para su gestación fue el actor Jeremy Brett, en las encarnaciones más oscuras que llevó a cabo del detective por exelencia en la última temporada de la serie de Sherlock Holmes para la BBC.

Padre Alexander Saxton

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Lord Sherrinford Meinster

Aristócrata de enigmático pasado, amigo personal de la Reina y uno de los hombres de negocios más influyentes de Inglaterra. Es además un entregado coleccionista de arte, tomado por un excéntrico por los puristas dada la poco respetuosa temática de la mayor parte de las obras que gusta atesorar. Es conocido en los bajos fondos londinenses por las pingües compensaciones que ofrece a aquéllos que le ayudan a engrosar su colección con las piezas más singulares sin preguntar jamás por los medios empleados para conseguirlas.

El eterno compañero en la gran pantalla de Peter Cushing, Christopher Lee, fue mi referente inicial para crear a este noble de presencia imponente. El sonoro nombre, por otro lado, es un guiño a Conan Doyle y su inmortal creación, pues Sherrinford Holmes es como quedó bautizado en un principio el detective consultor de Baker Street.

ChristopherLee

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PERSONAJES SECUNDARIOS

Sir Roland Bradock

Superintendente de la policía metropolitana londinense. El actor Brian Donlevy, que interpretara al doctor Quatermass para la Hammer, fue una de las referencias para el personaje del responsable último de Scotland Yard.

Superintendente

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Sir Godfrey Fordyce

Prestigioso crítico e historiador cinematográfico. Michael Goughes fue redescubierto para el cine por Tim Burton en los noventa, asignándole el papel de Alfred el mayordomo de Batman. Recuerdo bien cómo explicaban en una revista de la época que se trataba de “un actor veterano que participó en la edad de oro del terror británico”. Con el tiempo pude comprobar qefectivamente fue uno de los habituales de la gran familia Hammer.

Michael Gough

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Terence Fisher

Director de cine, uno de los principales responsables del espectacular despegue de Hammer Films gracias a su revolucionaria visión a la hora de reinventar los monstruos clásicos. Su vigoroso uso del color, destacando por primera vez la impactante fuerza de la sangre en la pantalla, fue una de las claves. Sunto a Peter Cushing y Christopher Lee firmó un puñado de obras maestras.

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Michael Carreras

Productor de Hammer Films, responsable junto a su padre, sir James Carreras, de popular en todo el mundo el terror con acento británico.

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Boris Karloff

Vieja estrella del cine de terror, el gran nombre de la edad de oro del género, cuya popularidad le llevaba a ser citado en los carteles tan sólo con su apellido. A finale de los cincuenta pasó a trabajar en filmes de bajo presupuesto de la mano de Roger Corman.

Como en el caso de Cushing, a pesar de su galería de horribles personajes, en la vida real era todo un caballero, educado, entrañable y muy cariñoso.

karloff

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Helen Cushing

Amada esposa de Peter Cushing.

helen cushing

Brian Donlevy en El beso de la muerte (1947)
Brian Donlevy
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